domingo, 25 de septiembre de 2011

Reseña: Invencible nº14 Todavía en pie

Y llegamos, por fin, al tomo número 14 de Invencible, la serie iniciada hace ya varios años por Aleta y que llega hoy de la mano de la editorial valenciana y su socia en la edición, Dolmen Editorial.
El trabajo de Robert Kirkman, creador de la serie y su alma mater es una vez más impecable. Si hay algo que el guionista sabe hacer, es emocionarnos con escenas brutales, que van más allá de la propia violencia que destilan y que redondea con unos diálogos brillantes y situaciones que nos trae recuerdos de otros cómics, o más bien, de lo que otras historias podrían habernos hecho vivir.
Invencible y los viltrumitas, a nadie se le escapa, es el resultado de unir la mitología de Superman con la manera de narrar de Marvel. De echo, Mark es un Peter Parker superpoderoso que lidia con su adolescencia entre batalla y batalla, y eso tiene consecuencias.
Cada una de las peleas en que se mete, además, tiene un punto gore y extremadamente violento, donde la sangre mana de manera creíble. Cuando a alguien le da un puñetazo un ser de tanto poder, acostumbra a perder mucha sangre y algún que otro miembro, si no puede compensar la fuerza del golpe. Esto no ocurre en otros cómics, ni en la mayoría de historias de acción, ya que estamos.
En este número, Invencible y el resto de personajes de Image se las ven con un batallón de dobles malvados del héroe. En cualquier otro universo, esto se habría resuelto de otra manera. En el de Kirkman, todo el planeta sufre por el combate.
Un número indeterminado de viltrumitas apaleando a los héroes, destruyendo sus ciudades y masacrando a la población no es algo que se pueda soportar, y aunque al final consiguen superarlo, es porque sucede algo que decanta la balanza a su favor. Y hasta ahí puedo leer.
Algo similar ocurre con la segunda historia, en la que Conquest, un viltrumita sádico, aún y todo para los cánones de esa civilización, irrumpe mientras todos se lamen las heridas y vuelve a poner en jaque al héroe. Y esta vez, parece que incluso es peor que en todas las ocasiones anteriores.
Nuevamente, un hecho inesperado provoca su éxito, demostrando que, aunque seas muy fuerte, muy rápido y muy heróico, hay cosas que escapan de tu control.
Esta segunda parte tiene páginas memorables, la mayoría de ellas dobles, en las que Ryan Ottley se puede lucir. Son, quizás, las más impactantes de toda una serie que está llena de escenas impactantes.
La personalidad de Mark se hace más compleja, y comprobamos que, pese a ser quien es, no deja de ser un adolescente que tiene una novia cañón, y en ella se fija cuando está postrado en la cama. O más bien, en algún detalle que solo podría ver un adolescente. En fin...
El tomo se complementa con los habituales bocetos y explicaciones de los autores, que dan más profundidad a la historia y que son muy interesantes.
Una lectura plenamente recomendable.

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